La vuelta al cole dsepués del verano

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Escrito por Borja Quicios

Las vacaciones de verano, significan una ruptura muy notable en la rutina de los niños. Son tres meses en las que se producen acontecimientos especiales en los que los niños desconectan de sus actividades lectivas, aunque se programen deberes para esos días, las preocupaciones de los niños pasan a ser la de jugar o ir a la playa.

Es un periodo en el que los niños se suelen acostar más tarde, comen a deshora y pierden el ritmo que llevaban antes de vacaciones. Igual que nos sucede a nosotros, los adultos, los niños se ven afectados por todos estos cambios y será normal que les cueste unos días volver a la rutina anterior. La vuelta a la rutina puede hacer que durante unos días podamos ver que los niños se sienten tristes, con falta de apetito, irritables o les cueste dormirse.

vuelta al cole

Qué podemos hacer para ayudarles

  • Modificar progresivamente los horarios de sueño. Mantener los horarios habituales en vacaciones es difícil. Por eso, unos días antes de la vuelta al cole es conveniente empezar poco a poco la rutina.
  • Reordena las comidas: además del sueño, la alimentación también se modifica durante el verano. Es momento de volver a menús más saludables. Incorpora más frutas, verduras y lácteos a su dieta para proporcionarle energía. Además de horarios “normales”
  • Readaptación: al igual que nos sucede a los adultos con la vuelta al trabajo, a los niños también les cuesta volver a la rutina. Extrañan pasar tiempo con sus padres, cuestan los madrugones y volver a las actividades cotidianas. Hay que entenderlos y ser flexibles hasta que vuelvan a entrar en sintonía.
  • Los padres deben dar ejemplo. Uno de los mecanismos más normales de aprendizaje es a través del modelado, es decir, aprenden mediante la observación y la imitación de lo que otros dicen o hacen. Si los niños no hacen más que oír que la vuelta a la actividad es algo negativo y un motivo para estar tristes, eso es lo que aprenderán.  Escuchar a alguno de sus padres decir que les da pereza volver a trabajar trasmite a sus hijos ideas negativas sobre la vuelta al trabajo.
  • Motivación para volver a ver a sus compañeros y profesores: los niños establecen relaciones muy estrechas. Así, cuando los padres dejen a los niños en el cole se puede animar a los pequeños con mensajes positivos como que verán otra vez a sus amigos y a sus profes, les podrán contar, por ejemplo, lo que han hecho en las vacaciones o donde han estado.
  • La preparación del material escolar contando con la participación del niño también ayudará. Preparar la mochila, los libros, etc.
  • Déjale tiempo libre: para que la vuelta a la rutina no sea tan repentina, hay que dejarles un tiempo de descanso para jugar con sus juguetes nuevos o salir a la calle un rato.

Recuerda que es posible que estos días el niño se muestre irritable, cansado, fastidioso, triste o con falta de apetito. Empatiza con él e intenta ayudarle en lugar de confrontar. Con paciencia y cariño la vuelta al cole después de las vacaciones de verano será más llevadera.

Cuando se va al cole por primera vez

Para los que van por primera vez, ya que significa un gran cambio en su vida  acomodándose  a nuevos hábitos y entornos.

Integrarse en un ambiente nuevo, con normas nuevas, en un entorno desconocido no es fácil para un adulto, así que imaginemos como es para alguien tan pequeño

Por tanto, los adultos, tanto padres, como profesores deben tomar conciencia de que en este periodo tan importante lo que están construyendo es un “puente” entre familia y escuela.

Consejos para llevar la adaptación con más naturalidad

Para los niños pequeños los cambios que se dan en este periodo son difíciles de gestionar. Por eso, es importante que estemos a su lado y…

1.- Antes de todo

Los días previos al comienzo es recomendable hablarles de la escuela, los profesores y nuevos “amigos” que va a tener de manera positiva.

Es conveniente también que unos días antes al comienzo de las clases que vaya a conocer la escuela infantil y a los profesores para ir conociendo el entorno y las nuevas caras para sentirse más confiado y seguro.

2.-Les acompañemos

El niño no debe sentir sensación de abandono en un entorno nuevo sino que debemos acompañarles mientras lo conoce.

Es verdad que muchas veces, por la poca disponibilidad de los padres debido a los horarios de su trabajo y otras porque las reglas de esa escuela infantil lo impiden, esto se hace imposible.

Pero, es recomendable que los padres tengan la posibilidad y  puedan quedarse con ellos a su lado, ya que si el niño reconoce a las nuevas personas y el nuevo entorno apoyado en la presencia de sus padres (padre o madre) le resultará más fácil y menos traumática su adaptación.

3.-Despedirse del niño, y no desaparecer por arte de magia

Muchos adultos creen que  lo mejor es dejar al niño en la sala y desaparecer mientras el niño esta distraído y así evitar el llanto de despedida. Algunos padres lo hacen porque se sienten mejor si no ven al pequeño llorar y otras, por desconocimiento, los profesores aconsejan esta acción. Pero debemos tener en cuenta que esta conducta, al contrario de lo que se piensa, es contraproducente y genera mucha angustia al niño

Algunos padres creen que es mejor dejar al niño en clase y desaparecer mientras algo o alguien le distrae para evitar el llanto de la despedida. Al contrario de lo que se pueda pensar, esta conducta es totalmente contraproducente y genera mucha angustia en el niño.

Debe haber comunicación entre todos en la adaptación y explicarle lo que va a suceder para no causarle una angustia añadida al hecho propio de la separación.

Decirle al niño: “Ve tranquilo, mamá te vendrá a buscar luego”.

Es muy probable que aunque nos despidamos el niño llore, es normal que sienta angustia al separarse de sus padres, pero la separación ha dejado de ser por desaparición mágica.

La despedida ha de ser corta. Si se alarga en el tiempo solo conseguimos alargar el sufrimiento

Con el paso del tiempo, con la repetición de las rutinas el niño irá entrando más contento a la sala y además tendrá la seguridad de que papá o mamá volverán a recogerle.

4.-Tener paciencia

Cada niño lleva su ritmo. Así, unos llorarán mucho los primeros días y luego se calmarán, otros estarán muy bien los primeros días y después les llega la angustia. Unos llorarán durante pocos días, otros muchos, etc.

Es un periodo en el que los adultos deben ser compresivos y tener mucha paciencia y entender el momento por el que están pasando los niños.

Para los padres también es un momento difícil  al separarse de ellos.

Por esos debemos ser pacientes y saber que a la larga  todos los niños acaban adaptándose a la escuela infantil, pero la clave está en hacerlo lo más llevadero posible

 

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