Cuando el niño es agresivo en el entorno familiar y en otros contextos no.

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Escrito por Borja Quicios

El que tu hijo se porte muy bien en el colegio pero  en el entorno familiar sea agresivo o grosero es algo que aunque no lo creamos sucede muchas veces. El comportamiento de los niños puede variar dependiendo del contexto y la manera de relacionarse con sus iguales no sea la misma que con sus propios familiares.

Los niños tienen  muy buena capacidad de observación y saben muy bien qué es lo que se puede  hacer en cada situación y cómo se tienen que comportar con las diferentes personas y en los distintos contextos.  Cuando modifican su comportamiento según las circunstancias, puede reflejar un conflicto con el entorno y con quienes se encuentran en dicho ámbito.

Cómo padres lo que debemos hacer es pararnos a pensar y encontrar cuales son las causas  y por qué sucede esta dualidad en el comportamiento de los pequeños.

¿Por qué ocurre?

El comportamiento desafiante,  las rabietas por deseos frustrados, y la agresividad verbal y física que muestra en casa, han de evaluarse teniendo en cuenta la edad y etapa evolutiva del desarrollo de su hijo.

Cuando situación se manifiesta únicamente en el ámbito familiar, suele verse acompañada de una sensación de frustración en los padres.

  • A veces, ocurre porque en el colegio están más claras las normas y se han establecido las consecuencias para cuando no hacen lo que corresponde; mientras que en casa no es así. Es decir que en casa  se dan límites “no estrictos”. Ni constantes, ni consistentes. Permisividad, falta de autoridad y mucho tiempo los niños solos pueden ser algunas de las causas. En este caso, el niño aprende a mantener su “mal comportamiento” ante la inconsistencia de pautas en casa, seguro de que al final, sus padres cederán a sus deseos.
  • Otras veces puede ocurrir lo contrario, es decir, en casa se es demasiado estricto, exigente o inflexible con los niños, y las expectativas tan altas pueden generar ese mal comportamiento. Puede que en el colegio se sienta con menos presión.
  • También puede ser que estén haciéndoles una llamada de atención. Puede darse en especial cuando se tiene varios hijos, así que los padres deben ser  equitativos con todos, darles las mismas oportunidades y entender sus necesidades emocionales y darles cariño de forma individual. Si esta exclusividad no existe los niños buscaran la atención aunque sea de forma negativa, al final los niños consiguen su objetivo: que sus padres dejen de hacer lo que sea por ir a regañarlos.

El  que se de este comportamiento “agresivo” de los niños en casa no implica que sea culpa de los padres. De hecho, estas dificultades requieren consultas a especialistas de psicología infantil de manera frecuente.

Qué hacer

  • Es importante llegar a un consenso en casa sobre que límites (mejor si son pocos y claros) se consideran importantes y desarrollar una ‘estrategia’ común  a todos los miembros y cuidadores de la familia, que puedan poner en marcha de forma consistente y firme en el domicilio para mostrar al niño que su conducta debe adecuarse al ritmo de familia.
  • También es significativo que reciban más atención en positivo que en negativo. Es decir, en lugar de castigarlos cuando no se porten bien, explícales que cuando griten, peguen o chillen, no les prestarás atención. Y, en cambio, cuando su comportamiento sea el correcto, se estará a su lado y se le prestará atención.
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