¡No tengo tiempo!

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Escrito por Marta Freire

Seguramente este  pensamiento nos surge a casi todas las madres. Es un pensamiento  común, recurrente y hasta cierto…

Si además sientes la necesidad de realizarte profesionalmente y quieres dedicar el tiempo suficiente como para poder disfrutar de tu trabajo y tus éxitos laborales, el compaginarlo con la maternidad, es en ocasiones estresante.

La dualidad madre-trabajadora no es al 50%. Somos madres al 100% y trabajadoras al 100%, en cuanto a tiempo se refiere y sobretodo en cuanto a dedicación mental.

Esta es la parte que podemos manejar, la mental. Porque el tiempo es el que es. La jornada laboral tiene una duración y el tiempo que pasamos con nuestros hijos, es el restante.

tiempocalidad

¿Y cómo lo manejamos? Dedicándoles un tiempo de calidad.

Cuándo nuestro hijo de 6 años nos pide al acostarse que le leamos un cuento, le cantemos  su canción preferida y le digamos 3 adivinanzas, esos 15 minutos, es tiempo de calidad.

Cuando nuestra hija de 12 años quiere enseñarnos los tips de decoración para cumpleaños que ha visto en Pinterest, después de cenar, esos 10 minutos, es tiempo de calidad.

Cuando nuestra hija de 15 años nos explica la última “movida” que ha tenido en el Instituto porque el profesor de ciencias les ha puesto un examen sorpresa, mientras preparamos la cena, esos 20 minutos, es tiempo de calidad.

Si realmente les escuchamos (dejando de lado los whatsapps, los mails, tanto físicamente como mentalmente…), si realmente nos involucramos con sus preocupaciones, si realmente empatizamos con ellos, si realmente les demostramos que les queremos y se lo decimos, si realmente les educamos, si realmente les premiamos cuando hacen algo que está bien y les penalizamos cuando hacen algo que está mal, si realmente disfrutamos de su compañía y de sus juegos, ese tiempo, es tiempo de calidad.

Cuando estamos en el trabajo, nuestra mente debe estar en el trabajo. De esta manera somos más productivos y eficientes, obtenemos mejores resultados y si tenemos la suerte de trabajar en algo que nos gusta, somos más felices trabajando (sí, se puede ser feliz trabajando…)

Pero cuando estamos en casa, con los nuestros, nuestra mente debe estar con ellos, al 100%. No sólo es cuestión de tiempo, es cuestión de tiempo de calidad.

La  experiencia  muestra  que  aunque  un  niño  pase  menos  horas  con  uno  de  sus     dos progenitores, si ese tiempo es un tiempo de calidad, en la edad adulta no sufre ningún tipo de carencia afectiva, siempre y cuando se cumpla una frase mencionada anteriormente.

“les premiamos cuando hacen algo que está bien y les penalizamos cuando hacen algo que está mal”

El tiempo de calidad es sinónimo a tiempo que el niño asimila y acomoda en su experiencia de vida, que le modifica y le ayuda a crecer y formarse como adulto. Sea cual sea la cantidad de tiempo que pasemos con ellos, debemos enseñarles también lo que no está  bien, para que lleguen a ser adultos educados, coherentes y sobretodo, felices.

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Paloma Donaire dice:

    Difícil resolver a diario sobre todo en esta nueva era que ya existía desde tiempos ancestrales pero ahora reivindicamos con la notoriedad y además seriedad que merece y es que hablamos de MATERNIDAD, así en mayúsculas, y PROFESIONALIDAD, también en mayúsculas que vinculadas nos conduce a una conciliación que parece real sólo sobre el papel y en los blog y entrevistas de los más seguidos head Hunter del momento pero la realidad es que ni en vacaciones dedicamos el tiempo necesario a lo realmente importante. A esas personas o perosonitas que forman parte de nuestra vida y que además la conforman.
    Mis hijos ya son mayorcitos, 22 y 19, y puedo estar orgullosa del tiempo que les he dedicado pues se han convertido en dos maravillosas personas a las que adoro y…adoran pero veo, leo y oigo mil casos en los que ese tiempo de calidad del que hablas Marta no se lo dedican ni esas personas a ellas mismas así que ¿Qué esperanza nos queda? Nada está perdido pero debemos retomar el camino hacia lo realmente importante y dejar todo eso “urgente” para cuando se convierta en importante 🙂
    Un abrazo,
    Paloma

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  2. Qué razón tienes Paloma… de hecho, en muchas ocasiones, hace falta que aparezca un revés en nuestra vida para darnos cuenta de lo realmente importante. Es una pena que tenga que ser así, pero la rutina, en muchas ocasiones, finalmente gana. Por eso creo importante dedicar un tiempo diario para nosotros que nos ayude a conectar con lo que realmente da sentido a nuestra rutina, a nuestra vida… y transmitir este sentimiento a nuestros hijos, así como compartir y disfrutar de nuestro tiempo juntos, si es eso lo que nos da sentido.
    Un abrazo y feliz lunes. ¡Porque los lunes también hay vida!
    Marta

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