Prevenir los imprevistos

el

foto entradas

Escrito por Mª Esther Galicia

Mientras voy hacia mi primera cita de trabajo resuenan en mi cabeza no sólo las cosas que he hecho en casa sino las que me he dejado sin hacer por el camino. Porque la visión periférica, esa que se desarrolla no sabemos en qué momento de nuestras vidas y que, por tanto, no tenemos certeza de que tenga relación con la oxitocina del parto, hace que vea cosas que nadie en mi casa ve… El calcetín desaparecido y que nadie sabía dónde estaba, el  muñeco olvidado la noche anterior antes de irse a la cama, el bote de azúcar ya casi terminado (azúcar, tengo que comprar azúcar, lo apunto), las migas de pan sobre la encimera después del desayuno… La autorización para la excursión de la mediana… ¿la he metido en la mochila? Tengo que apuntar que ese día no llevan la mochila grande o me la tendré que llevar al trabajo… ¿Y si compro una mochila para ir a trabajar? Ahí me cabrán bien los tacones y será más cómodo para el camino…

imprevistos

Consejos para prevenir los imprevistos

 Visión periférica y gestión circular del tiempo. Tener una lista de la compra en al agenda o en el móvil para ir apuntando todo aquello de lo que me voy acordando durante el día. Una hoja en el bloc de notas sólo para las ideas que se me ocurren para el blog. Otra hoja para apuntar y tachar las fechas importantes: cumpleaños de niños de seis años mezclados con reuniones en la universidad… Y sin embargo todo compensa. A veces no sé cómo, pero todo compensa.

Las teorías de productividad nos dicen que para ser más eficientes deberíamos dedicar nuestro esfuerzo a una tarea cada vez: teoría de Pareto. Sin embargo cada vez que realizamos cualquier actividad no podemos evitar en muchos casos “distraernos” con el resto de ocupaciones y responsabilidades.

Esto se suma a que corremos cada día más e incluimos en nuestra agenda numerosas actividades que a veces podríamos delegar en otras personas y que siempre tildamos de “urgentes”.  Con todo eso acabamos convertidas en seres estresados  y en cuanto ocurre cualquier percance fallamos  en el resto de cuestiones.

Por ello, una de las máximas que procuro seguir en mi trabajo y en mi vida personal es adelantar las fechas de entrega dos o tres días a lo que realmente se me pide. De esta manera controlo los tiempos y suelo ir relajada si algún imprevisto ocurre, llámese fiebre de las peques o que se rompa la impresora. Obviamente no consigo llegar a todo antes de su fecha límite, pero intento hacerlo la mayoría de las veces.

A esto añado el no dejar para mañana lo que puedo hacer “ahora mismo”.  Postergar asuntos que puedo solucionar rápidamente me permite despejar la agenda y poder concentrarme en lo que realmente importa. Pero, sobre todo, evita los pequeños olvidos que pueden desestabilizar mi día a día.

Aún tengo que mejorar en aquello de estar en tres cosas al mismo tiempo, pero todo se andará. Si descubro como hacerlo en el próximo artículo os lo cuento 😉

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s