Educar nuestra voz para educar nuestra mente

Sin título-1

Escrito por Montserrat González

Durante el primer año de vida, nuestro  lenguaje se estructura de forma egocéntrica, no como medio de comunicación sino de mera expresión de necesidades; sin embargo, conforme va madurando nuestro conocimiento del entorno y perfeccionamos la imitación, lo hace paralelamente el habla, ocupando  un papel fundamental para la formación de los procesos mentales. Al ser algo básicamente aprendido por imitación, cada uno de nosotros funcionamos de forma habitual con lo que podríamos llamar una “voz de familia”, referida no sólo al tipo de léxico empleado, sino también al tono, potencia, velocidad y volumen que acostumbramos utilizar. Precisamos por ello reeducar nuestra voz para hallar la que nos corresponde como individuos.

La voz  transmite estados anímicos y características psicológicas de los individuos aunque no siempre estará siendo veraz, pues al tratarse de un proceso cognitivo puede modularse para adecuarla al mensaje que emitimos conscientemente, siendo un excelente aliado a veces de la mentira, y servidor fiel que intensifica la emocionalidad del mensaje. Nos simplifica la comunicación. Es una herramienta poderosa, rápida y eficaz si aprendemos a utilizarla correctamente.

Los matices del sonido de nuestro interlocutor como el tono, el timbre e incluso las pausas nos afectan mucho más que las palabras que emita, incluso a nivel fisiológico: una voz pausada nos calma, y una voz acelerada y estridente puede incluso acelerar nuestro ritmo cardíaco. También nos proporciona información social, psicológica e  incluso etaria, básicas todas ellas para adaptar nuestra propia voz en pro de la empatía. Es, por tanto, una actividad psicológica, que al tiempo, cumple con una función social.

Aunque la interpretación de las emociones se hace  en primer lugar atendiendo al gesto, por ser éste instintivo y automático, relegando la voz a un segundo lugar, cuanto más intensa es la expresión de la emoción a través de la voz, mayor es el reconocimiento, especialmente cuando gesto y voz se hallan en estado de congruencia. Por ello, unificar de forma consciente estas dos herramientas nos convertirá en excelentes comunicadores.

voz

Cómo funciona

El primer reto al que debemos enfrentarnos es la voz familiar. Una vez reconocidos y aislados los elementos que de ella provengan podremos neutralizarlos y proceder a establecer nuevas pautas de conducta en nuestra forma de emitir, hasta terminar hallando la nuestra propia.

Aprendiendo  a enfatizar utilizando las palabras más adecuadas, podemos lograr un espacio propio de escucha, y, como adulto, tener control sobre mis tiempos y por tanto sobre la cantidad y velocidad de las palabras que he de emplear. Prestando atención a las muletillas y sustituyéndolas por palabras de nuestro agrado personal, encontrando el volumen e intensidad en que nos encontramos más cómodos, y ralentizando la velocidad de nuestro discurso de forma consciente estaremos neutralizando la voz familiar y creando un clima adecuado para la búsqueda de la voz propia.

Dentro del contexto de la cotidianeidad, usar la voz familiar no tiene una especial relevancia, pues la mayoría de las conversaciones se producen en entornos con escaso ruido de fondo y la temática suele ser común, por lo que el/los interlocutores no sólo escuchan las palabras sino que completan mentalmente las frases.  Además también podemos relajar aspectos como la respiración, que se adaptará a nuestras frases según necesitemos, e incluso repetir palabras o frases si el oyente no las ha comprendido bien. Por supuesto, si el tema no es común o la diferencia etnológica y/o de edad es significativa, puede llevarnos a multitud de malentendidos, mas, de forma generalizada, no cultivar una voz propia no es sinónimo de inadaptabilidad social.

Sin embargo, realizar un buen trabajo unificando respiración y emisión de sonido, vocalización, ritmo y entonación evita lesiones en el aparato fonador y nos aporta seguridad en nosotros mismos –al hallar su propia voz, el individuo que somos halla también sus características personales-, capacidad de autocontrol que revertirá en todas nuestras actividades cotidianas y, ante todo, nos dota de claridad comunicativa y nos aparta del fantasma de los malentendidos minimizando de esa manera la cantidad de conflictos evitables que habremos de enfrentar.

 

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Jose dice:

    Es un artículo fascinante a la par que ilustrativo… he aprendido mucho.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s