La resiliencia

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Escrito por Montserrat González

Resiliencia es una  palabra que escuchamos cada vez más a menudo,  y que poco a poco comienza a formar parte de nuestro vocabulario habitual, no siempre es utilizada de manera correcta.

Qué es la resiliencia

Hay una tendencia generalizada a pensar que una persona es resiliente cuando es capaz de salir de una situación traumática fortalecido, mejorado. Sin embargo, en psicología, tomando el término prestado de la cualidad física, la resiliencia sólo hace mención al hecho de superar la situación y dejarla atrás sin secuelas psicológicas. Podemos decir entonces que es la capacidad psicológica de una persona para afrontar las tareas de desarrollo que le corresponden por edad y cultura a pesar de los acontecimientos vitales estresantes o traumáticos que se le presenten. Es decir, la capacidad de seguir con su vida habitual dejando atrás el hecho como mera experiencia.

Resiliencia es equilibrio

En esta época de coaching y “buenrollismo” generalizado, se nos insta a tomar todo lo que ocurre como positivo, como una oportunidad de desarrollo y aprendizaje… y algo de razón hay en ello. Cierto es que, tras superar una situación “negativa” –una situación que frena nuestro camino y que precisa ser solucionada o aceptada-, la persona va a tener más herramientas para transitar por la vida fruto de la experiencia. Mas intentar convertir todo acontecimiento vital estresante en una oportunidad de crecimiento es, además de agotador, completamente antinatural.

Colocarnos en situación de euforia ante una catástrofe es tan disfuncional como entrar en depresión por ella. La resiliencia está en el equilibrio, en aceptar el dolor y los inconvenientes como parte integrante de la vida y resolver la situación de la mejor manera posible. Negar sentimientos como la tristeza o la rabia es también frenar nuestra capacidad de resiliencia aunque se nos diga lo contrario; afortunadamente hemos pasado de un modelo de conducta social obsoleto que se ocupaba de síntomas y enfermedades, de estadísticas y probabilidades de daño psicológico, físico y social(es decir, de un modelo que se ocupaba del problema una vez se presentaba), a un modelo de prevención que basa la no-enfermedad en las propias capacidades y recursos de la persona, en los factores de superación personal que poseemos natural y filogenéticamente.

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Pero cuidado…

Favorecer la resiliencia no es centrarse únicamente en “lo positivo” y buscar a todo el color rosa y los arcoíris, sino favorecer la fortaleza interna de cada uno y facilitarle herramientas para, llegado el caso, poder afrontar de forma equilibrada y funcional la situación de crisis.

Quieres saber cómo potenciar la resiliencia de manera cotidiana…

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