Algunas alternativas al castigo

Empecemos reconociendo los efectos dañinos de los castigos físicos y verbales. Hay que saber que gritar, bofetear, pegar enseña vieolencia, destruye la autoestima, crea enfado, interfiere con el aprendizaje y daña la relación entre los padres y los niños.

¿Qué hacer en lugar de eso? Desarfotunadamente, la mayoría de libros de crianza recomiendan “alternativas”, las cuales son en realidad castigos alternativos, como el tiempo fuera, negación de permisos y las llamadas “consecuencias lógicas o naturales”

Todos estos métodos tienen mucho en común con los castigos físicos, y transmiten los mismos mensajes.

Las verdaderas alternativas a los castigos serán aquellas que ayudan al niño a aprender y crecer de una forma sana.

Aquí van algunas alternativas para dar mensajes positivos y amorosos:

  1. Prevenir la conducta no deseada cumpliendo las necesidades de los niños cuando sean expresadas. Con sus necesidades satisfechas, el niño estará libre de moverse a la siguiente etapa de aprendizaje
  2. promover un ambiente seguro y adecuado para los niños. No tiene porque haber cosas preciadas al alcance de un bebé o un niño pequeño, cuando simplemente se pueden poner fuera de su alcance hasta que el niño sea lo suficientemente mayor para manejarlas
  3. Aplicar la regla de oro. Piensa cómo te gustaría ser tratado si estuvieras en las mismas circunstancias.
  4. Muestra empatía por los sentimientos del niño, aún si la conducta del niño parece ilógica, los sentimientos y necesidades subyacentes son reales para él. Declaraciones como ” te veo triste” es una buena forma de mostrar que estás del lado del niño.
  5. Valida los sentimientos del niño para que él sepa que tú entiendes y que te importa, y que nunca será rechazado por tener ningún sentimiento en particular. Por ejemplo: ” eso me asustaba a mi cuando era pequeño”.
  6. Cumple la necesidad subyacente que lleva la conducta. Si castigamos la conducta externa, la necesidad no satisfecha continuará surgiendo en otras maneras hasta que quede finalmente cumplida.
  7. Cuando sea posible, encuentra una solución “ganar-ganar” en la que se cumplan las necesidades de todos. Para aprender herramientas de resolución de conflictos, considera tomar un curso de Comunicación no Violenta.
  8. Asegúrale a tu hijo que es amado y apreciado. Las llamadas “malas” conductas frecuentemente son intentos de expresar su necesidad de amor y atención, en la mejor forma que ellos lo pueden manejar en el momento. Si él pudiera expresar su necesidad en una forma más madura, lo haría.
  9. Distraerlo de la situación que se ha vuelto demasiado estresante para resolver en el momento: “Tomemos un descanso. Que otra cosa te gustaría hacer”.
  10. ¡Respira! Cuando estamos estresados, necesitamos más oxigeno, pero tendemos a hacer respiraciones cortas. Aún unas cuantas respiraciones profundas nos pueden ayudar a calmarnos y pensar más claramente.
  11. Nosotros no esperamos que un coche funcione a menos que tenga gasolina, no debemos esperar que un niño funcione lo mejor que el puede si su “depósito emocional” se está agotando. Dale las tres cosas que llenan el deposito emocional de los niños: contacto ocular, contacto gentil y atención individual.
  12. Toma un tiempo fueracon tu niño. Un cambio de escenario – aún si es sólo un poco de tiempo afuera, puede hacer la diferencia para ambos, padres y niños.
  13. Ofrece un masaje. Un masaje a la hora de dormir puede ayudar al niño a dormir más profundamente, lo que le ayuda a recuperarse y a tener energía para el siguiente día.
  14. Dale elecciones. Los niños necesitan sentir que tienen voz. Ofrecer elecciones, aún si a ti no te parecen importantes (“¿Qué tazaa quieres, la azul o la roja?”) les ayudará a los niños a sentir que pueden decidir sobre su vida, especialmente si ha tenido que lidiar con cambios recientes.
  15. Intenta susurrar. Cuando la tensión es alta, susurrar puede ayudar al niño a poner atención y también ayuda a calmar al padre.
  16. Dale tiempo al niño. Frases como “Dime cuando estés listo para compartir tu juguete/ subirte a la sillita del coche/ ponerte tu abrigo” darán al niño la sensación de autonomía y harán que sea más fácil para ellos cooperar.
  17. Date tiempo. Cuenta hasta 10 (en silencio). Algunas veces necesitamos un poco de tiempo para pensar las cosas más claramente y verlas más objetivamente.
  18. Recuerda que los niños crean imágenes de nuestras palabras: “ve más despacio” es más efectivo que “no corras”. La primera frase crea una imagen de ir más despacio, mientras que la segunda crea una imagen de alguien corriendo (la palabra “no” es demasiado abstracta como para superar la más concreta y convincente imagen de correr). Igualmente, una petición específica es más efectiva que una general: “Por favor deja el vaso” en lugar de “Sé cuidadoso”.

De esta forma, nosotros podemos lograr la cooperación genuina que buscamos en estos momentos. Pero nuestra más grande recompensa será para toda la vida, ¡un vínculo amoroso y confianza mutua con tu hijo!

Alternativas-castigos

 

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